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25 de septiembre de 2016

Torremolinos 1997, el comienzo del viaje





Casi 20 años han pasado desde que me dejara caer durante apenas 2 días, por primera vez por Torremolinos.
Un lugar de destino, en principio, totalmente ajeno y extraño para mí en lo que era mi rutina de vacaciones habitual por la época, que iba a lugares muy exóticos para aquellos años y hoy son de lo más común para la mayoría de gente que viaja actualmente.
Sin embargo, aquel año de 1997, diversas circunstancias me llevaron a emplear mis días de vacaciones a diversas localidades de la geografía peninsular, en una ruta que me llevaría a València, Alacant, Donosti, Madrid, Torremolinos y Granada.

Un viaje que más que visitar las ciudades era, principalmente para conocer a un puñado de amigos que había hecho durante ese año por los emergentes chats de la red, en una época que casi nadie tenía internet y menos aún, a casi nadie les sonaba nada de todo eso.

La segunda motivación del viaje tenía un fuerte componente iniciático.

Y es que fue en ese año que se podría considerar que fue mi nacimiento de perro/perrete bcn, si bien en esos momentos no era consciente de ello (nadie lo es hasta que pasa un tiempo), ni tampoco me daba a conocer con este nombre.

En febrero nacía al ciberespacio, en mayo me separaba de mi hasta entonces pareja, en junio tenía mis primeras cenas/quedadas y citas, y comenzaba a descubrir, al menos en modo teórico un sinfin de parafilias, la cual más morbosa y atrayente, más allá del casi exclusivamente acariciar/besar/chupar/follar siempre en la cama de una relación vainilla.
Sí es cierto que, con anterioridad, había tenido alguna escapada al Arenas o a la Sauna Thermas, la Condal o la Bruc de entonces, pero pocas veces y siempre muy tímido, casto y recatado.

Descubrí mi lado sumiso (el pasivo ya me lo conocía),  y hasta cierto punto masoca, que no tienen por ir relacionado, y comencé a informarme, a hablar y contactar con gente entendida en la materia.
Y tras mucho hablar, así llegué a tener mi tres primeras sesiones bedesemeras en toda regla.
La primera con un Amo de Terrassa en fecha inolvidable, el día anterior en que murió Lady Di, y con el cual tuve alguna que otra sesiones mucho más ligeras semanas más tarde. Acabó derivando en amistad.
La segunda sesión, tal vez más sensual que sexual, y sobre todo sofisticada, fue con un Amo de Madrid, a casi a finales de septiembre, y acabando esa misma semana, la que sería mi tercera sesión, con otro Amo, aprendiz del de Madrid al que se sometía como sumiso, esta vez en Torremolinos.

De este último, fue con el que llegué a hablar más extensamente al punto que me llegó a facilitar todo un completísimo test que leí y rellené tanto para conocerme a mí mismo, sobre gustos, prácticas, fetiches, experiencias, en mis limitaciones teóricas y prácticas, así como la reacción que tenía ante cada una y mi disposición a superarlas o no.

Tras quedar la primera tarde del día de mi llegada en un bar cercano a La Nogalera, conocernos y tomar un café, me llevó en su coche hasta la mazmorra que tenía instalada en la buhardilla de su casa.
Allí tuvo lugar, durante dos o tres horas, una sesión de castigo de pezones, azotes, fusta, adoración de botas, pies, polla, lluvia dorada y seguramente alguna cosa más que la memoria en casi veinte años se ha encargado de borrar, a falta de recuerdo gráfico ni escrito.
Pero si la recuerdo como una sesión muy dura, de pura resistencia, de la cual salí exitoso y orgulloso.

- Tienes madera de esclavo, chaval - aseveró, sin dudar, usando casi las mismas palabras que días antes el Amo de Madrid dijo cuando dió por acabada la sesión.
Palabras que se marcaron a fuego en mi interior, confirmando y certificando por maestros que aquello que intuía, sentía, ilusionaba, pero incluso a veces temía, era cierto.
Que los avatares, experiencias y circunstancias de la vida me llevaran a un camino de experimentación u otros era algo que solo el propio destino sabía.

Por de pronto, acabada la sesión, me invitó a comer pescaíto frito y a tomar unas cervezas a un chiringuito de Benalmádena.

De regreso me dejó junto a La Nogalera, el punto de encuentro, dándome algún nombre de un par de locales a los que podía ir.

Me metí en uno llamado Men's, me pedí un cubata y allí en la barra estuve mirando en una de las televisiones una de las primeras actuaciones de una incipiente estrella de la canción en España, de éxito ya en México, de la que ya un par de meses antes supe de ella, y que al poco sería conocida como La pantera de Figueres, Mónica Naranjo.

Entender el amor: " Sal de tí mismo y explora el abismo, Que al fondo se enciende una luz...", era la letra que sonaba.
Pocas veces resulta la letra de una canción tan acertada, para el instante preciso de un momento concreto.

Cogí mi vaso de tubo y me dirigí a la zona de cruising y cuarto oscuro que había bajando las escaleras.
No me dió tiempo a comprobar nada de la zona, ni palpar nada ni acostumbrarme a la penumbra imperante.
Unas manos me cogieron, me llevaron y metieron directamente en un jaula, encerrándome con mi captor.
Por la voz era un tío joven, que sobaba y besaba como los ángeles.

No tardamos en pasar a mayores.
Dejé el vaso, nos quitamos las camisetas que quedaron tiradas en el suelo, nos bajamos los pantalones y comenzamos una suerte de mutuas e intensas mamadas.
El calor resultaba asfixiante, pero quedaba ligeramente compensado por cálidas gotas de condensación que nos iba cayendo sobre el cuerpo, a la par que refrescándonos, estremeciéndonos con cada impacto por sorpresa que recibíamos.
El desenfreno fue total, y el chaval acabó follándome el culo largo y tendido, mientras que desde la jaula continúa asomaban para palpar algunas manos tan curiosas como lujuriosas.
Una noche nunca olvidada.

Nuestra particular orgía se acabó con la apertura de luces al cierre del local.
Fue cuando comprobé realmente que se trataba de un chaval que rondaba los veintipocos años, un poco más joven que yo, que venía desde Motril, donde trabajaba, a pasar la noche del sábado de fiesta.

Me quedé con él a esperar el autobús, y luego me fuí yo para la pensión.
Aquel día había resultado de equilibrio perfecto, una tarde de bdsm y sexo duro y una noche tórrida de sexo convencional, aunque el lugar pudiera no parecer el apropiado.

Poco más recuerdo de aquellos dos días en Torremolinos.
Las lluvias otoñales luchaban por imponerse a los últimos días cálidos del verano, en un ciclo sin fin.
No pude ni ver, ni siquiera asomarme a la playa, y una salida a la capital resultó triste y tan gris como el tiempo.

Y ahora volvía, casi 20 años después.
Esta vez no me esperaba nadie.
Ni siquiera un ciberAmo de sesiones puntuales que también hace unos pocos años tuve por un breve tiempo de Torremolinos, y que se mudó de ciudad.
Podría haberlo contactado, pero después de siete años de no saber nada el uno del otro, no hubiera procedido. No sé. Pero se me ocurrió tarde.
Sí hice el intento de quedar con un admirado Amo madrileño que se pasa de tanto en tanto por Málaga, por si coincidía en esos días conmigo, pero con el casto propósito de cervecear un rato y conocerlo.
Pero tampoco pudo ser.

Tenía claro que me esperaban unos días de sol, playa, lectura y relax.
Sexo también, que buscaría en un puñado de locales elegidos a priori según alguna recopilación de información, y cuya cantidad y calidad estaba por ver.
Si me decidiese por algún otro sería por recomendación 'in situ' de algún visitante o lugareño.

Retornaría al Men's a ver si algo había cambiado y si tenía un improbale reencuentro con el motrileño, y visitaría el Free Eagle, el Qüero (sex & fetish bar), The Factory Leather Gay Bar y el Querell Cruising Club.

Habría también un tiempo de tardes para visitar las saunas locales: La Apolo Sauna Cabaret, la Terma Sauna Miguel y la Sauna Atlas.

¿Sería este un nuevo punto de inflexión o de un nuevo nacimiento?.
¿Tendría experiencias nuevas, más allá de las consabidas mamadas y algún que otro folleteo?.
¿Conseguiría un equilibrio entre socializar un poco con la gente y directamente perrear?.

Todo estaba por ocurrir.



12 comentarios:

  1. Eres un CABRÓN, si así con mayúsculas jaja. Entro para leer tus andanzas Malagueñas y me encuentro con un viaje al pasado (delicioso por cierto). Y justo cuando parece que vas a contar algo... un mar de preguntas. Eres un CABRÓN.

    Me encanta hablar y leer relatos de gente de hace 20 años. Se me antoja como algo mas originales, por aquello de aquellos barros estos lodos. Me ha encantado imaginarte ahí!.

    Espero tu artículo sobre Málaga ;-) y sentí mucho no verte, tus intenciones eran ser casto, pero yo hubiese echo que tu no fueses tan casto.

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    1. Jajaja... la intención de este post es meramente introductorio.
      De la relación que tenía con el lugar, sitios y gentes.
      Sí, mi intención era la de conocerle y cervecear, pues sin saber si iba a estar o no, de si tenía tiempo y, lo más importante, le apetecía verme, no quería hacerme ningún tipo de ilusiones.
      Pero cuando una presa fácil y un depredador hábil se juntan, cualquier cosa puede pasar, o no, jejeje... ;-)

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    2. Como no voy a tener ganas de verte?... Tu, yo, un collar, y miles de nabos que deborar ;-)

      Bueno va... como introducción esta bin pero... eres un CABRON.

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  2. Aunque sea bastante colateral, este post me ha traído el recuerdo de la Sauna Thermas y sus asiduos, aparte de los chaperos. ¡Qué tiempos!

    Pero ahora estoy en ascuas por ver si se confirma tu apertura a nuevos enfoques y fantaseando para mí con muchas otras cosas porque, aunque tus seguidores de fb tenemos alguna pista, habrá que ver si se confirma o es un cebo que aún puede dar otro giro ...

    Gran post y deseando leer el siguiente, como de costumbre.

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    1. A la Thermas apenas fui 3 o 4 veces, hace de ello una eternidad, pero ya por entonces me pareció que había mucho chapero, por lo que poco tenía yo que hacer por allí.
      Sí que pasó alguna cosilla inesperada, si, jejeje... pero no te puedo adelantar nada.
      Gracias por tus siempre esperados comentarios.

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  3. Menuda experiencia la de aquel 1997 en Torremolinos. Yo comenzaba tímidamente por la zona de Cruising que había aquí, en Barberá. Esta muy bien este post en particular porque explica como nació Perrete BCN . Lo de la jaula me ha impactado, por lo morboso que tuvo ese lance sexual con el veinteañero. Y ah he aprendido con la lectura del post que la manera que tengo sexo es del tipo vainilla.
    Estará bien estar atentos a próximos viajes tuyos a la memoria.
    Sigue así Perrete

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    1. Lo hay que hacerles mucho caso a las etiquetas.
      Lo importante es disfrutar ;-)

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  4. Me ha gustado leer acerca de tus inicios en este mundo, era algo que sí es cierto que quizá me faltaba. ¿En 1997 ya tenías internet? ¡Eras todo un privilegiado! A mi casa no llegó hasta 2000 o 2001 y como una súper novedad, así que imagínate :P

    Torremolinos, un lugar que da para mucho. Buenos recuerdos tengo de sus playas y sus pinos ;)

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    1. Pues si, ya tenía. Todo muy primitivo, visto desde ahora. Conexiones insufribles, lentas y caras, sin tarifas planas, monopolio de timófonica. Un PC de 1,1 GB a 120 Mghz que en esos años me costó el equivalente a 2000 euros de ahora, en fin... ;-)
      Que la cosa ha mejorado un poco,
      Torremolinos si que da para mucho, si.
      Ya iré contando.

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  5. "de Terrassa" noooooooooo que yo soy de ahí. Bueno, si que pareceun antes y un después en tu vida... que edad tenías por curiosidad?

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