Páginas

23 de noviembre de 2016

Tarde de vacíos




-Hombre, otra vez por aquí ! - Exclamó el camarero cuando me vio entrar por la puerta del bar y dirigirme hacia la barra.
-¿Que quieres?- preguntó, con una sonrisa picarona que se dibujaba tras esa bonita y cuidad barba negra.
-Pasar tras la barra, agacharme, bajarte los pantalones, sacarte el rabaco y hacerte una mamada que no querrás bajar luego del séptimo cielo - le contesté, con todo el desparpajo posible.
No se sorprendió.
Simplemente, miró hacia los lados, como si quisiera asegurarse de que nadie lo hubiera oído y con un gesto de cabeza me señalo el paso por donde entrar.
Encontré acomodo sin ningún problema, y ya agachadito y con su complicidad me dispuse a realizar mi tan ansiada fantasía: comérsela a un barman, mientras este sigue sirviendo cubatas y cervezas.
Y este era un rico osete, joven y chiquito, de mirada lasciva y sonrisa granujilla.
A la penumbra de bajo la barra del bar, allí tenía a escasos centímetros de mi cara, el oscuro objeto de mi deseo.

-¿Que quieres? - preguntó, casi con desafecto e indiferencia, mientras dejaba por un momento el móvil para atenderme.
- Una cerveza, porfa - contesté mecánicamente, haciendo caso omiso a lo que realmente me pasaba por la cabeza, y una vez servido me fui para la mesita del fondo.
La dura realidad se imponía.

Apenas habían un par de tipos en el local, ambos maduros con cierto aire extranjero.
Tampoco mostraban mucha disposición a socializar, y esa actitud, para alguien que le cuesta entablar una mínima conversación como yo, no ayuda mucho.
Me entretuve viendo el vídeo que se proyectaba, mirando a estos tipos de tanto en tanto y al camarero con su móvil, del cual apartaba ocasionalmente su mirada para controlar al personal, casi como un acto espontáneo.
No me molesté ni en bajar a la zona de cruising. Sabía de antemano que no había nadie.

Apuré la cerveza y me marché.
Incluso este día que era viernes, las tardes no estaban siendo nada productivas.

Camino de mi alojamiento, me pareció ver, para mi sorpresa, que la sauna Atlas estaba abierta.
Me cercioné de que así era, y me metí por la puerta abierta, subí las escaleras hasta que llegué a la recepción.

-Hola!,¿Se puede entrar?,- pregunté, aunque me parecía evidente que la respuesta iba a ser que sí.
-¿A la terraza o a la sauna? - me preguntaron como respuesta, dejándome un tanto descolocado.
Ahora mismo no hay nadie, pero hace un rato vinieron un par de chicos que me han asegurado que de aqui un rato volverán, me dijo al contestarle que a la sauna.

Menudo panorama, pensé.
Obviamente, no entré y seguí mi camino hacía mi habitación.

Fue mi último intento de visitar esa sauna.
Tal vez otro año, si vuelvo.

Como curiosidad, después de mi crítica que puse en el post " De horarios, tiempos, cervezas, sauna frustrada y el fin del mundo conocido.", en la web de la Sauna Atlas han actualizado el tablero de horarios, y aunque sigue poniendo abierto 365 días al año, queda claro que lunes, martes y jueves cierran.
No sé si ha sido una cosa consecuencia de la otra, pero en cualquier caso, no importa.
Al menos, la información es un poco más correcta .


10 comentarios:

  1. "Rara avis" un post tuyo en el que no suceda nada caliente, para consuelo de aquéllos a los que nos pasa eso demasiado a menudo (aunque no lo publiquemos).
    Pero eso no hace más que aumentar las ganas de leer el próximo, en el que seguro habrá más movimiento ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno... siempre cae alguno de este tipo.
      Forma parte de lo que me encuentro.
      Ya te aseguro yo ahora que lo que sucedió por la noche compensó con creces el aburrimiento de ese viernes por la tarde.
      En variedad y en intensidad.
      Hasta ahí puedo leer ;-)

      Eliminar
  2. Tardes como estas son habituales y esta bien dedicar tiempo a contar, de cuando en cuando, que hay días en los que no se liga, no se consigue nada y por ello no pasa nada. Solo las ganas de volver más adelante a ver si la suerte se pone de nuestra parte y podemos disfrutar de un rato de morbo ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, y eso es lo que muestro en el blog.
      Que a veces ni queriendo se consigue nada, y otras, solo es cuestión de suerte.
      Pero, cuando se puede, hay que intentar poner de nuestra parte.

      Eliminar
  3. Un post sin que te suceda nada mínimamente es raro de encontrar en tus relatos. Me ha gustado mucho esa fantasía tuya con el camarero...Ya puestos a escribir podrías haberte extendido en tu fantasía, no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero haberlos, haylos .Si rebuscas en el blog, encontrarás algunos ;-)
      Sí, podría, pero no me hubiera parecido justo que en el relato de una tarde sosa, el interés lo tuviera una cosa que pasó solo en mi cabeza.

      Eliminar
  4. Creas tendencia!!, puede ser que si lo hayan leído. No tendría nada de particular.

    Interesante lo del camarero... sabia lo que hacía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero si el camarero no hizo nada !!!
      Bueno, servirme la cerveza y seguir con su wassap ;-)

      Eliminar
    2. Y pasar de ti, pero estar atento de todo. A mi me encanta mirar el fb y el móvil, mientras me comen los pies y el rabo y hago como que paso de quien lo esta haciendo. (Me hago ilusiones de que el camarero hacia lo mismo jaja)

      Eliminar
    3. Si a mi también me encanta que "me ignoren" cuando "trabajo", y sigan con lo suyo, jajaja... pero no era el caso ;-)

      Eliminar